Algo Más
La noche fría y apática como siempre, con ese sentimiento
de incertidumbre. Uno que se siente en el pecho y no
deja lugar a otro pensamiento que no sea de existencialismo.
En fin, era una de esas noches. Ya no se sabía bien si la
velada estaba nublada de sustancia o del mismo
despecho del personaje de la historia. Pero lo que sí se
sabía, era lo tenso que estaba el aire. Como si el
sentimiento de desesperación por algo mejor, por algo
nuevo se pudiera agarrar. Con cada suspiro de nuestro
sospechoso pareciera que salieran palabras escritas,
dibujadas en el cielo. Una confesión de un crimen de desamor
hacía una vida de amargura y decepciones. Algo más,
algo más. Él repite en su cabeza, una que ya está bastante
lejos. El solo quiere algo diferente, algo nuevo.
Siempre soñó, o por lo menos hace mucho que
tiene una misma fantasía. Con una nueva forma de vivir.
Quiere encontrar algo que lo llene de pasión y motivaciones.
Quizás es algo, quizás alguien, un lugar, un trabajo,
un hobbie. O quizás es él.
Caminando por el borde de cemento del medio de la avenida.
Esquivando los cartelitos con el número del kilómetro.
Era de madrugada, así que realmente no importaba
si se caía. Ningún auto lo iba a pisar.
Y tampoco pareciera importarle mucho, en ese
momento, cualquier cosa sería mejor. Algo más, algo
más. Hasta la pisada de un auto.
Niebla leve, luna llena distante, avenidas vacías,
olor a sangre fresca.
El se prende un cigarro y con el humo
limpia sus pulmones de culpa. Le da otra pitada
y siente como se le ablanda la espalda, sus hombros
dejan de cargar con tanto peso. Ese peso cae al piso
con un ruido rotundo que hace que sus pies tiemblen y
el caiga de rodillas al suelo también. Otra pitada al cigarrillo
y se quiebra. Puede ver la sangre en sus manos, y
se quiebra en llanto. Quiere seguir fumando pero no puede.
Las pequeñas gotas, manchas de sangre en sus
manos, ahora crecen. Se expanden y cubren su piel.
Pronto sus manos son rojas, mojadas y tibias.
Pero lo peor era el olor. A nuestro personaje principal
no le gustaban los olores fuertes, tenía un
olfato refinado, digamos. Apenas había podido con
los horribles hedores de cuando la mató.
Este era su karma. ¿O era otro brote?
Comentarios
Publicar un comentario