Tiempo al Tiempo
Son casi las ocho de la noche. Por la ciudad iba metido en mi mundo, distraído por las luces danzantes que alumbran este pobre lugar. Mi sombrío alrededor no es más que un colectivo lleno de gente, cada une con distintos destinos. Algunos lejanos, otros no tanto. Pero en fin, con un lugar al cual ir, al cual volver cuando se sienten mal y al cual despedir cuando siguen vuelo. La tarde va desapareciendo mientras la oscuridad toma las riendas de lo que va a ser otro sin fin de sueños enloquecedores sin sentido alguno de los que no deseamos despertar jamás.
Mirando por la ventana me encontraba perdido en un interminable océano de palabras que no sabía exactamente cómo expresar y heridas que no sabía exactamente cómo sanar. Tan hundido en la nube de mi propio ser que había perdido la noción de mi cuerpo cuando un pequeño angelito me roza el brazo.
Me mira como si me conociera, me toma la mano y me dice “Un río puede ser el mismo pero la corriente que fluye lo va transformando, cambiando rocas de lugar, sedimentando, ensanchado, haciéndolo más fuerte aún. Lo que nos mueve nos transforma, dale tiempo al tiempo.”
En ese momento me sentí visto, comprendido. Mi alma se salió de mi cuerpo para verme en tercera persona y por primera vez en mucho tiempo, me sentí orgulloso de lo que veía. Un enorme sentimiento de optimismo invadió mi pecho. Y una inevitable sonrisa se asomó por la comisura de mis labios. Soy feliz otra vez, por lo menos ahora, en éste instante. Puedo ver un futuro adelante mío sin un abundante terror atormentándome. Y es un futuro brillante. Uno lleno de risas compartidas, con amigos y familia. Tiempo al tiempo.
La nostalgia de mi niñez me ataca y recuerdo mil cosas hermosas y a la vez lejanas y borrosas. Esas tardes de lluvia en el jardín y mi mamá cantandome sobre jacarandas. Esa sensación de calidez que me recorre el cuerpo de la que no me quiero olvidar pero que con los días parece cada vez más disfusa. Las heridas del pasado se cierran y logro perdonar, respiro y dejo ir. Tiempo al tiempo.
Robyn Pastor
Comentarios
Publicar un comentario